Óleo sobre tela del siglo XVIII que representa un encantador paisaje bucólico animado por la presencia de varios personajes y animales, una temática muy apreciada en la pintura europea de la época por su capacidad para evocar la armonía entre el ser humano y la naturaleza.
Este tipo de escenas pastorales fueron especialmente valoradas durante el siglo XVIII, inspiradas en la vida rural idealizada y en la tradición paisajística europea
157 X 133 cm.





