Óleo sobre tabla de Luis Juliá y Carrere (1892–1910) que representa un paisaje campestre, con la figura de un toro como protagonista central de la composición.
La obra presenta al animal integrado en un entorno rural, creando una escena de carácter naturalista en la que el toro adquiere especial protagonismo. La combinación entre paisaje y figura animal aporta equilibrio y fuerza visual a la composición.
La pieza está firmada “Julia”, apareciendo esta firma recogida en el Mayer
35 X 25 cm.





