Acuarela del siglo XIX que representa un paisaje compuesto por árboles y formaciones rocosas, realizado mediante una delicada gama de tonos verdes y malvas.
La obra destaca por su tratamiento del paisaje y por la combinación cromática empleada, que aporta a la composición una atmósfera serena y natural. La presencia de los árboles y las rocas estructura la escena y crea una interesante sensación de profundidad.
23 X 15 cm.





