Óleo sobre tabla del siglo XIX que representa una calle de un pueblo, enmarcada por una arquitectura tradicional en la que destaca un arco situado en primer plano.
La composición muestra además una farola y varias casas al fondo, creando una escena urbana de carácter tranquilo y cotidiano. La disposición de los elementos arquitectónicos aporta profundidad y permite apreciar el ambiente de una población de época.
14 X 24 cm.





