Óleo sobre tela inglés del siglo XVIII que representa el delicado retrato de una niña sentada, descalza y con los brazos cruzados sobre el pecho, en una pose de gran naturalidad y serenidad.
La obra refleja la sensibilidad propia del retrato inglés del siglo XVIII, un periodo en el que la representación de la infancia adquirió un especial protagonismo. La expresión serena de la niña, la cuidada composición y la sutileza en el tratamiento de la luz y los tejidos ponen de manifiesto la calidad artística de esta pintura.
98 X 86 cm.





